01 · Presentación
Presentación
Una lente colocada dentro del ojo
Cuando una miopía, una hipermetropía o un astigmatismo son demasiado importantes para corregirse con láser, o cuando la córnea es demasiado fina, es posible corregir la visión de otra manera: colocando una lente correctora dentro del ojo.
Esta lente se introduce a través de una incisión muy pequeña y se coloca detrás del iris, delante del cristalino natural, que se conserva intacto. Actúa como una lente de contacto permanente, pero situada en el interior.
Dos diferencias importantes respecto al láser:
- la córnea no se modifica: no se retira ningún tejido, lo que hace accesible la técnica a ojos no aptos para el láser;
- el implante puede retirarse o cambiarse: en principio la técnica es reversible, a diferencia del láser.
La contrapartida: vigilancia de por vida
Se introduce un cuerpo extraño en el ojo, en un espacio estrecho donde se encuentran estructuras frágiles: la cara interna de la córnea, el iris, el cristalino y las vías de drenaje del líquido intraocular.
Esto exige una vigilancia oftalmológica regular y permanente: medición de la presión ocular, recuento de las células de la córnea y examen del cristalino. Esta vigilancia no es opcional: permite detectar a tiempo complicaciones silenciosas. Elegir esta técnica significa aceptar este seguimiento durante las próximas décadas.
02 · Indicaciones
Indicaciones
¿A quién puede dirigirse esta técnica?
- miopía, hipermetropía o astigmatismo demasiado importantes para un tratamiento con láser;
- córnea demasiado fina o topografía que no permite el láser;
- sequedad ocular importante que contraindica el láser;
- graduación estable durante al menos un año;
- edad adulta y crecimiento ocular finalizado;
- anatomía ocular compatible: profundidad suficiente de la cámara anterior y densidad celular corneal satisfactoria;
- ausencia de enfermedad ocular que contraindique el procedimiento;
- aceptación del seguimiento a largo plazo.
Una variante que no debe confundirse. En personas de más edad, especialmente después de los cuarenta y cinco o cincuenta años, el oftalmólogo puede proponer no añadir un implante, sino sustituir el cristalino natural por uno artificial: el mismo procedimiento que para las cataratas, realizado antes de que aparezcan. Esta opción elimina definitivamente el riesgo de una catarata futura y puede corregir la presbicia, pero hace perder la acomodación natural restante y conlleva los riesgos de la cirugía del cristalino, en particular el desprendimiento de retina en personas con miopía alta. Son dos estrategias diferentes que deben distinguirse claramente durante la consulta.
03 · Preparación
Preparación
Una evaluación especialmente exigente
En este caso, la evaluación es más exhaustiva que para la mayoría de intervenciones oculares, porque la anatomía determina la viabilidad:
- medición precisa de la graduación, con y sin dilatación;
- medición de la profundidad de la cámara anterior y del diámetro interno del ojo: estas medidas determinan el tamaño del implante que debe encargarse;
- recuento de las células de la cara interna de la córnea: estas células no se renuevan y su número inicial condiciona la seguridad a largo plazo;
- topografía de la córnea y medición de la presión intraocular;
- examen del fondo del ojo, especialmente minucioso en personas con miopía alta, para buscar lesiones periféricas de la retina que deban tratarse antes de la intervención;
- evaluación de la sequedad ocular.
El implante se encarga a medida a partir de estas mediciones. Esto tiene una consecuencia práctica importante: la cirugía no puede organizarse inmediatamente después de un primer examen, porque se necesita un plazo de fabricación y envío.
04 · Procedimiento
Procedimiento
Cómo se desarrolla la intervención
La intervención es breve y casi siempre se realiza con anestesia local mediante gotas, en régimen ambulatorio, un ojo después del otro o ambos con algunos días de intervalo, según el equipo.
El cirujano realiza una incisión muy pequeña, introduce el implante plegado con un inyector y lo coloca cuidadosamente detrás del iris. Se comprueban la posición y la distancia entre el implante y el cristalino natural: es un parámetro determinante, ya que un implante demasiado cercano o demasiado alejado puede requerir un cambio.
05 · Recuperación
Recuperación
Después de la intervención
Visión
La mejoría suele ser rápida, a veces desde el día siguiente, con una fase de fluctuación durante los primeros días.
Molestias
Sensación de cuerpo extraño, lagrimeo y sensibilidad a la luz durante los primeros días.
Colirios
Se prescribe un tratamiento local durante varias semanas y debe respetarse rigurosamente.
Control de la presión
Se comprueba pronto: puede producirse un aumento durante las primeras horas o días.
Precauciones
No frotarse el ojo y evitar piscina, hammam, maquillaje, polvo y esfuerzos importantes durante el periodo indicado.
Halos
Es frecuente percibir halos alrededor de las luces por la noche al principio; suelen atenuarse con el tiempo.
Signos que obligan a consultar de urgencia
Disminución de la visión, dolor creciente, enrojecimiento importante o visión de halos de colores acompañada de dolor de cabeza y náuseas. Estos signos pueden indicar una infección intraocular o un aumento brusco de la presión ocular: dos urgencias cuyo pronóstico se decide en pocas horas. No espere nunca.
06 · Resultados
Resultados
Lo que razonablemente puede esperarse
La calidad visual obtenida suele ser excelente, a menudo superior a la de las gafas en graduaciones altas, con un campo visual más natural.
Deben conocerse tres límites:
- puede quedar una graduación residual que a veces requiera una corrección complementaria;
- el implante no corrige la presbicia: la necesidad de gafas de lectura aparecerá o persistirá con la edad;
- los halos nocturnos pueden persistir en algunas personas.
Las personas con miopía alta también deben saber que la intervención no elimina los riesgos ligados a la propia miopía —desprendimiento de retina, afectación de la mácula, glaucoma—. La vigilancia del fondo del ojo sigue siendo necesaria de por vida, independientemente del implante.
07 · Riesgos
Riesgos
Riesgos y complicaciones
- Catarata: el contacto o la proximidad prolongada con el cristalino natural puede favorecer su opacificación, a veces años después. Es el riesgo más característico de esta técnica;
- Pérdida progresiva y silenciosa de células de la cara interna de la córnea, que con el tiempo puede comprometer la transparencia corneal, de ahí el recuento periódico;
- Aumento temprano o tardío de la presión intraocular, con riesgo de glaucoma;
- Implante de tamaño inadecuado, demasiado cerca o demasiado lejos del cristalino, que obliga a cambiarlo;
- Rotación de un implante tórico, que requiere reposicionamiento;
- Infección intraocular, rara pero grave: urgencia absoluta;
- Inflamación intraocular;
- Halos, deslumbramientos y molestias en la visión nocturna;
- Desprendimiento de retina, especialmente en personas con miopía alta;
- Modificación de la forma de la pupila;
- Graduación residual o evolución de la graduación con el tiempo.
08 · Contraindicaciones
Contraindicaciones
Situaciones que requieren una evaluación especial
- profundidad insuficiente de la cámara anterior;
- densidad celular corneal demasiado baja;
- graduación no estabilizada;
- glaucoma o presión intraocular elevada;
- inicio de catarata;
- antecedentes de inflamación intraocular;
- lesiones periféricas de la retina no tratadas;
- diabetes con retinopatía evolutiva;
- infección ocular activa;
- embarazo o lactancia: aplazamiento habitual;
- imposibilidad de garantizar la vigilancia a largo plazo;
- expectativas poco realistas, especialmente respecto a la presbicia.
09 · Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
Las preguntas que nos plantean
No. Está colocado dentro del ojo y no es visible ni perceptible durante el uso normal.
En principio sí; el implante puede retirarse o cambiarse, ya que la córnea no se ha modificado.
Sí, con la edad: esta técnica no corrige la presbicia.
El implante se encarga a medida a partir de las mediciones de su ojo. Hay que contar con un plazo de fabricación y envío.
Sí, de por vida, con controles regulares. Es la condición de seguridad de esta técnica.
Sí, e incluso el riesgo es algo mayor. Sigue siendo operable; el implante se retira entonces durante la misma intervención.
